Entrevista concedida por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, a la Agencia de Información Internacional Rossiya Segodnya, 27 de diciembre de 2019

Fuente: https://www.mid.ru/ru/foreign_policy/news/-/asset_publisher/cKNonkJE02Bw/content/id/3984282?p_p_id=101_INSTANCE_cKNonkJE02Bw&_101_INSTANCE_cKNonkJE02Bw_languageId=es_ES

Pregunta: ¿Será factible el retorno de Rusia al G8 en el próximo año? ¿Se discutió este asunto durante su reciente reunión con Donald Trump? ¿Transmitió el mandatario estadounidense la invitación a Vladímir a la cumbre en EEUU? ¿Qué esperanzas existen en la política exterior en el año entrante, incluido el tramo estadounidense?

Respuesta: Propongo emplear términos más correctos. No fue Rusia la que abandonó el G8. Hago recordar que tras el golpe de Estado en Ucrania a comienzos de 2014, los restantes siete miembros del G8 se negaron a participar en los eventos organizados por la presidencia rusa. O sea, fueron estos siete países los que abandonaron el G8. Según señaló el Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, “si nuestros socios desean venir a vernos, estaremos encantados”. A propósito, podemos recibirles en Moscú, San Petersburgo, Sochi o, digamos, en Yalta.

En general, Rusia no tiene estímulos ni deseos de restaurar este formato. Durante mi viaje a EEUU este tema no se discutió ni figura en la actual agenda ruso-estadounidense. El G7, constituido todavía en la época de la guerra fría, ya no responde a las realidades de hoy, porque en su labor no participan los nuevos centros mundiales. Sin su aporte es imposible contrarrestar con eficacia los numerosos desafíos y amenazas de la época contemporánea.

No es casual que muchos problemas clave concernientes no sólo a la economía global sino también a la política global se discutan con éxito precisamente en el marco del G20. Aparte del G20, Rusia participa enérgicamente en las labores de las asociaciones nuevas, tales como BRICS o la OCS, donde las decisiones no se imponen sino se adoptan mediante consenso equilibrado. Estas organizaciones multilaterales ya pasaron a ser estructuras sustentadoras de un ordenamiento mundial multipolar más justo y democrático en proceso de formación.

No es fácil hacer pronósticos para el próximo año. Mucho va a depender de la disposición de nuestros socios occidentales, ante todo, de Washington, a renunciar a las viciosas prácticas de chantaje, presiones, sanciones unilaterales, a empezar a respetar el Derecho Internacional, a embarcarse en la senda de un diálogo mutuamente respetuoso en aras de dar solución a los numerosos problemas de la época actual. Rusia, por su parte, seguirá contribuyendo a afianzar los principios aglutinadores en el quehacer internacional, a mantener la seguridad global y regional en todas sus dimensiones, a superar por vía político-diplomática los numerosos conflictos y crisis, sea en Siria o en la vecina Ucrania. A tales efectos vamos a aprovechar nuestra participación en las estructuras de la gobernanza mundial como la ONU y el G20, así como las oportunidades que nos ofrece la presidencia rotatoria en BRICS y la OCS.

Enfocamos desde una óptica realista las perspectivas del diálogo ruso-estadounidense, sobre todo en el contexto de la nada fácil situación política en EEUU y los comicios presidenciales que se avecinan. Un testimonio fehaciente de ello son los recientes pasos poco amistosos dados por Washington. Por nuestra parte, iremos adoptando todas las medidas indispensables para garantizar nuestra seguridad, los intereses de los ciudadanos y empresas rusos, dar una réplica adecuada a las invectivas agresivas. Quiero precisar que no buscamos confrontación. Estamos dispuestos a buscar juntos las soluciones a los problemas que revisen importancia para nuestros países y el mundo entero. Nuestras ofertas de promover la interacción en diversos dominios siguen en vigor. Muchas de ellas podrían ponerse en práctica ya próximamente. Digamos, poner en marcha, tal como lo acordaron los presidentes, la actividad de los Consejos Empresarial Consultivo y Pericial. También propusimos intercambiar cartas con garantías de la no injerencia en los asuntos internos de cada cual, iniciar el diálogo sobre ciberseguridad que preocupa tanto a EEUU, emitir una declaración conjunta sobre la inadmisibilidad de la guerra nuclear, prorrogar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), declarar la moratoria sobre el despliegue de misiles de alcance medio y más corto, dar otros pasos encaminados a robustecer la estabilidad estratégica. Sólo por los hechos concretos juzgaremos sobre las intenciones de Washington.

Pregunta: ¿Existen plazos límite para la prórroga del START III? En caso de que no se logre prorrogarlo, ¿procederá Rusia inmediatamente a desarrollar y desplegar armamentos estratégicos adicionales o estudia declarar la moratoria parecida a la que se introdujo tras la destrucción del Tratado sobre la Eliminación de Misiles de Alcance Medio y Más Corto?

Respuesta: La postura rusa con respecto a las perspectivas del Tratado START III la definió con suma precisión el Presidente de Rusia. Nos manifestamos por prorrogarlo sin condiciones previas. Por lo que a los plazos se refiere, Vladímir Putin dijo que Rusia está dispuesta a prorrogar el Tratado “de inmediato, cuanto antes, en lo que resta de año”.

Los plazos límite para la prórroga no están establecidos, pero el proceso ha de ser concluido antes de que el Tratado START III expire el 5 de febrero de 2021. Esto no sólo supone llegar a un acuerdo con EEUU, sino también realizar determinados procedimientos en la Asamblea Federal, puesto que se trataría de hacer enmiendas a la Ley Federal №1, del 28 de enero de 2011, sobre la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. De modo no queda mucho tiempo. Rusia considera racional mantener la vigencia del Tratado que es el último instrumento legal internacional que limita mutuamente las armas balísticas y nucleares de las dos mayores potencias nucleares y confiere a la actividad en este ámbito un carácter predecible y verificable. Además, la prórroga ofrecería una ventaja en el tiempo que podría aprovecharse para analizar nuevas formas y métodos de control de armamentos y tecnologías militares.

EEUU hasta ahora no ha esclarecido su postura en relación con la prórroga del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. Sin embargo, considero prematuro deliberar sobre algunos otros guiones.

Pregunta: El fin de año estuvo marcado por la movilización de los adversarios del proyecto Nord Stream 2. ¿Existe algún peligro de que sea abortado? Dada una postura voluble de los socios occidentales, ¿no es hora de que también Rusia haga su diversificación, reorientando radicalmente las exportaciones de los hidrocarburos? ¿Se baraja China como una sustitución más promisoria de Europa?

Respuesta: El tendido del gasoducto Nord Stream 2 toca a su fin, precisamente por esta razón sus adversarios se esmeran por hacer abortar el proyecto. La inclusión de cláusulas relativas a las sanciones en la ley estadounidense sobre los gastos en la defensa en 2020 es una insolente y cínica injerencia en los asuntos de los negocios europeos. Algunos senadores estadounidenses llegaron a amenazar directamente a los ejecutivos de las compañías que participan en el tendido. Por supuesto, no buscan robustecer la seguridad energética de Europa (el Nord Stream 2 la consolida) sino colar de rondón el gas natural licuado estadounidense al mercado europeo. Es un escandaloso ejemplo de competencia desleal y politización de la esfera energética.

Estamos seguros de que, pese a las presiones, el gasoducto Nord Stream 2 se terminará de construir. Europa está consciente de las ventajas que ofrece una cañería adicional, aunque, por desgracia, algunos países se muestran dispuestos velar por los intereses de sus tutores allende el océano en menoscabo de su propia seguridad energética y del bienestar de sus ciudadanos. De momento, el mercado gasístico europeo sigue siendo el principal para nosotros: el volumen anual de exportaciones asciende a unos 200.000 millones de metros cúbicos. Al propio tiempo, ampliamos exitosamente la cooperación energética con los Estados de Asia-Pacífico, donde la demanda de hidrocarburos no deja de crecer. A comienzos de diciembre, entró en servicio el gasoducto Sila Sibiri (Fuerza de Siberia) que garantizará estables suministros de gas a China de hasta 38.000 millones de metros cúbicos al año. Junto con socios extranjeros se realiza la potenciación económica de los recursos naturales del Ártico, también en el marco de los proyectos Yamal SPG y Arctic SPG 2. Para garantizar la exportación de los hidrocarburos rusos a los países de Asia-Pacífico, desarrollamos la infraestructura logística de transporte de la Ruta Marítima del Norte.

Rusia también en adelante procurará diversificar los destinos de exportación de los hidrocarburos.